

En el pasado capítulo de este camino, nuestro Robabesos acababa de convertirse en un mosto limpio tras el desbarrado y estaba a punto de comenzar el proceso de fermentación manteniendo la cadena de frío. Entonces, con una temperatura controlada de entre 14 y 16 grados iniciaremos el proceso de fermentación en tanques de acero inoxidable donde se preservará toda la complejidad de aromas de nuestro vino. En la fermentación, las levaduras naturales se alimentarán de los azucares del mosto dando como resultado alcohol etílico y dióxido de carbono. En el caso de nuestro vino, al ser un vino semidulce tardará un poco más que los vinos dulces en fermentar.
Como haríamos con el mosto, cambiaremos varias veces el vino de recipiente para eliminar restos en suspensión y airearemos el vino. A este paso lo llamaremos Trasiego. Cuando ya sólo queden las sustancias más finas y difíciles de quitar, es cuando realizaremos la clarificación, donde nuestro Robabesos no utiliza productos de origen animal, confiriéndole la aptitud de vino vegano. Terminaremos filtrando nuestro vino con una fina membrana para dejarlo listo para embotellar.
Como colofón a un camino espectacular, el último paso antes de llegar a nuestras copas será el embotellamiento. Mientras el vino está en botella, terminará de equilibrar todos los aromas y matices.
Así es como Robabesos llega a nosotros. Sólo nos quedará enfriar a unos 8 grados, que es su temperatura óptima y lo tendremos listo para disfrutar de todos sus matices con la mejor compañía. Comparte siempre Robabesos con quienes más quieres.
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